TESINAS PROMOCIÓN 2010-2012    
Promoción 2012-2015    

Beatriz Castro


 



"El camino de la violencia hacia la agresión.
La responsabilidad de ser”

La idea de esta tesina surge de mi propia experiencia, no sólo durante la formación, sino durante toda mi vida. Aunque fue evidentemente durante estos tres años de formación, en los que comencé a observar y darme cuenta de mis propias resistencias, de cómo actuaban y de cómo se traducían en actos violentos contra mí misma. Esta violencia aparece en el día a día en forma de sentimientos que incapacitan, pensamientos que paralizan y acciones contrarias a mi propio beneficio. Surge también en forma de una idealización en la que niego mi propio ser en función de un ideal que está fuera de mí, como algo inalcanzable y que, por lo tanto, constantemente anhelo. Esto sólo provocaba que siguiera anclada en el vacío y en el sufrimiento, limitando mi vida, mis propias capacidades y mis oportunidades.


La violencia es en si la negación de mis propias necesidades, de mis derechos, la negación de mi ser. Los mecanismos de defensa (en este caso, la introyección y la retroflexión) que durante la infancia me fueron útiles para evitar sentir el dolor de lo que no hubo, llegan a convertirse en obstáculos rígidos y generadores de sufrimiento. Son los mecanismos defensores del ego, que me atan a las estrategias conocidas, que impiden el cambio, pero con los que me encuentro cada vez que intento “ir un poco más allá” de mi carácter. Y una se da cuenta, a través de este trabajo que no puede luchar contra ellos, sólo puedo desde la comprensión y la serenidad, estar atenta y presente para evitar que se hagan dueños de cada momento de mi vida.


La única forma de disminuir esta violencia generada por las resistencias es asumir, desde el principio de realidad, la necesidad del impulso agresivo. Es el impulso que conlleva el riesgo de atreverme a mostrar, de atreverme a cambiar de actitud, de pensamientos, a modificar la forma de estar y ver el mundo. Darle oportunidad a las emociones positivas, a los pensamientos nuevos, a las acciones creativas. Es atreverme al fin y al cabo a hacerme responsable de salir al mundo para cubrir esos derechos, esas necesidades, de una manera más sana y que implica dejar de identificarme con la carencia.

El impulso tiene como base la autoconfianza y el compromiso con mi propio bienestar. Y tiene que ver finalmente con un acto amoroso hacia mi misma y como consecuencia, también un acercamiento más igualitario y más confrontativo con el otro. Desde mi seguridad el acercamiento al otro es más honesto, más real, porque me permito ser desde la serenidad.


Esta formación y esta tesina me llevaron a darme cuenta de que soy mi propio obstáculo y a la vez la única persona capaz de hacerme feliz. Esto resume en sí, la responsabilidad. Cada paso que doy hacia la espontaneidad, hacia el riesgo, es un paso más que me permite desidentificarme con maneras “rutinarias” e insanas de funcionar, para acercarme cada vez más a mi individualidad, al ser, a la honestidad y al compromiso con mi vida.