TESINAS      
     

DULCE DELGADO GARCIA

Directora de Tesina:
María López Zubicaray
(Axióloga)

“CUIDAR Y CUIDARSE:
¿UNA CONTRADICCIÓN?”

Qué hacer cuando en el momento en que crees que estás encaminando tus pasos hacia algo que no sabes muy bien a dónde te va a llevar, pero que sientes más real que lo conocido hasta ese momento, la vida te enseña las uñas y te da un zarpazo que pone todo tu mundo patas arriba.
Hablo del mundo que, tras el “cataclismo” (el que sea que te ha obligado a replantearte tu existencia), has decidido volver a levantar aún sin tener claro ni la ubicación del solar, ni qué vas a edificar. Te has permitido por fin el tiempo para pulir y engrasar las herramientas con las que cuentas, porque sabes que la tarea será dura y quizás interminable. Además, “te has dado cuenta” de que necesitas agenciarte otras con las que no estas familiarizada, y tienes que empezar por leer las instrucciones, ya que muchas veces ni siquiera sabes dónde está el botón de encendido.
Así que cuando por fin has superado tus dudas y miedos, por lo menos lo suficiente como para remangarte y ocuparte en estos menesteres, la vida se pone caprichosa y hace tambalear todos los cimientos que esta vez estabas convencida que habías asentado con seguridad y firmeza.
Y ahí está, otra vez, todo del revés.
Derecho-Revés. Es curioso cómo nos empeñamos en poner un orden a algo que por definición (por lo menos según “la teoría del caos”) es impredecible. Una y otra vez nos olvidamos, yo la primera, que la vida ES; todos los adjetivos que le podamos añadir están “contaminados” por nuestros juicios, valores, miedos, cultura, creencias, expectativas, etc.
Gastamos enormes dosis de energía en mantener las cosas “como deben ser”, y eso a veces, o mejor dicho, la mayoría de las veces, tiene un coste personal que ahora, después de estos tres últimos años, no estoy demasiado dispuesta a pagar.
Como decía John Lennon: “La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes”. Así que a “mi como debe ser” ahora procuro aliviarlo, en la medida en que me es posible y me dejo, del peso de la autoexigencia, la irresponsabilidad y la falta de compromiso conmigo misma.
De todo esto trata mi tesina. No me costó mucho elegir el tema (otra cosa fue desarrollarlo). Durante la Formación en Biogestalt, aprendí que un recurso para el terapeuta cuando se encuentra en una encrucijada ante un paciente, es abordar lo obvio. Y en mi caso, era obvio que el diagnóstico de cáncer de mi madre, y un accidente de tráfico en medio de la quimioterapia que casi la deja en una silla de ruedas, me habían catapultado, otra vez, hacia mis propensiones más neuróticas. Algo tenía que hacer; así que como pienso que no tiene mucho sentido, y más bien ninguna credibilidad, formarse en algo que uno luego no practica, decidí elegir esta crisis familiar como tema de tesina.
La finalidad de la Terapia Biogestáltica es llevar a la persona a la COMPRENSIÓN de su proceso vital: “¿De qué te ha servido?, ¿Qué es lo Útil?, ¿Cómo lo puedes llevar a tu vida?”.
Y yo, cuando toda mi estructura familiar se desmoronaba, necesitaba desesperadamente comprender qué estaba pasando. Necesitaba encontrarle algún sentido para rescatarme de la sensación de deserción de mi propia vida en favor de la vida de otro (mi madre), y así ahuyentar el sentimiento de fracaso, incoherencia, frustración, culpa y desesperanza en la que me había hundido.
En definitiva, necesitaba encontrarle UTILIDAD al “tremendo castigo que estaba sufriendo”. Es ahora, después de este tiempo de reflexión e integración que ha sido la tesina, cuando puedo poner esas comillas con la total convicción de que los momentos en que así viví este capítulo de mi vida era presa de mis mejores alardes de Subjetividad.
La UTILIDAD a la que me refiero se encuadra en el PRINCIPIO DE REALIDAD del que habla el Dr. Antonio Asín: “CON LO QUE TENGO, CON LO QUE HAY, CÓMO ME PUEDO HACER LA VIDA MÁS CÓMODA”.
Créanme, en medio de un torbellino de experiencias y emociones que me desbordaban y que comprometían mi salud física y mental, hacérmelo un poco más cómodo no era sólo una necesidad, sino un medio de supervivencia.
Por tanto, el título de este trabajo creo que da una buena pista de lo que contienen sus páginas: “CUIDAR Y CUIDARSE: ¿UNA CONTRADICCIÓN?”
Para conseguir moverme en la Realidad que ahora tengo sin que el coste comprometa de manera alarmante mi bienestar, sólo encuentro una respuesta a esa pregunta: NO PUEDO CUIDAR SIN CUIDARME.
“Cuidar es Acompañar a la persona en su experiencia de vida” (Montserrat Busquets Surribas, Profesora Titular de Legislación y Ética Profesional. Escuela de Enfermería Universidad de Barcelona). Soy enfermera y llevo casi 15 años practicando “el arte de cuidar”. Sin embargo, nunca como ahora he sido tan consciente de la enorme diferencia que existe entre Acompañar y Salvar.
En el mundo sanitario se habla mucho de “cuidar al cuidador”, pero cuando el cuidador es uno mismo, los conocimientos teóricos se desvanecen.
Así pues, siguiendo la filosofía china que representa la palabra “Crisis” con los ideogramas de Amenaza y Oportunidad, cualquier Crisis se puede afrontar desde una perspectiva amenazante que deja al descubierto nuestra vulnerabilidad, o desde una perspectiva de Utilidad, que la conceptúa como una ocasión para cultivar y ampliar los recursos vitales.
Es decir: cómo vivir lo que nos pasa es una elección. Lo que he escrito es una prueba de cómo se puede ir aprendiendo a que esas elecciones que la vida nos obliga a hacer constantemente, vayan siendo cada vez un poco menos hirientes para nosotros mismos.
Escribir mi experiencia de cuidadora familiar ha sido la Oportunidad (y no la amenaza) para PARARME (a pesar de la velocidad de vértigo que me imprimían los acontecimientos), OBSERVAR y DARME CUENTA de que es más ÚTIL, y creo que también más inteligente, poner mi Atención y mi intención en vivir lo que deviene lo mejor posible, y no desgastarme pretendiendo que las cosas sean como yo quiero y no, sencillamente, como son.
El que las dificultades familiares se hayan ido sumando a lo largo del tiempo, me ha permitido ir “corrigiendo el rumbo” para que mi brújula se oriente hacia ese horizonte. Cuando la adversidad parece perpetuarse, la única manera de “sobrevivir” es aprender a dosificarse y a elegir las acciones energéticamente más económicas. Como dice Antonio Asín, “los actos humanos, verdaderamente libres, son económicamente perfectos”.
Ahora puedo comprender que el que el periplo sea largo, me permite ir transformando el sentimiento de maltratada por la vida, en el de favorecida, al tener la posibilidad de comprender y aprovechar el fruto de todo esto.
Cuando me cuido, logro que mi cabeza, mis acciones y mi corazón (los Tres Centros que la Biogestalt “se empeña” en armonizar) se planteen los mismos objetivos:
Bajar la exigencia
Aceptar que a veces hacer “lo suficiente” es lo más deseable
Reconocer dónde acaba mi responsabilidad y empieza la del otro
Perdonarme
Reconocer la Utilidad no en la cantidad sino en la Calidad
Respetar mi ritmo y el del otro sin castigo
Poder decir “NO” cuando así lo decida
Estar para el otro sin desaparecer
Aprender a vivir
Vivir para aprender

He especificado “cuando me cuido” porque aunque así enumeradas parecen consignas casi de Perogrullo, llevarlas a la práctica requiere de mi Yo más Objetivo y Conciente y, desde luego, ese no es el que más se prodiga en sus apariciones. Así que esta vida (y quizá algunas más) seguirá siendo mi terrero particular de brega en eso del cuidarme y lograr acercarme a lo que Santo Tomás anhelaba:
"…serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que sí puedo, y sabiduría para reconocer la diferencia"

Me siento afortunada y tengo mucha gente a la que dar las gracias por ayudarme a culminar este Trabajo:
A mis padres, porque son de donde vengo. Porque lo dado y no dado, me ha traído hasta aquí.
A María López Zubicaray, que sufrió también “los dolores” de este parto. Porque su tesón, aliento y sabiduría han sido el “viento de cola” que me ha empujado hasta la meta. Porque me ha cuidado. Por sus risas.
A Antonio Asín, porque siempre me ha brindado la Fe que yo me negaba. Porque ha sido el guía en el camino, y la posada donde reponer fuerzas y refugiarme del “mal tiempo”.
A Dámaso Alfonso, por mostrarme la puerta de esta casa. Por saber ser amigo y terapeuta.
A Elda Martín, Energía y Alegría que movió la mía.
A Lourdes Valle, Creatividad al servicio del otro.
A los “seres sintientes” con los que compartí los tres años de Formación. Porque fueron un espejo compasivo donde mirarme.
A Edita, la amiga que se fue y que me ayudó a aprender a cuidar desde el respeto.
A Ignacio, que me acompañó página a página soportando mis agobios y mis momentos de desánimo.
A los amigos, que aceptaron mis ausencias.
A Israel y Goretti, siempre dispuestos a auxiliarme en mis “crisis logísticas e informáticas”.

A todos los caminantes con los que me he tropezado y con los que me tropezaré en el acaecer de la vida.
Gracias desde el corazón