TESINAS PROMOCIÓN 2010-2012    
Promoción 2005-2007    

JOSÉ MARÍA
PERERA CASADO

Directora de Tesina
María López Zubicaray
Axióloga

LAS CARAS DE LA BIOGESTALT

La idea central de mi tesina es ofrecer a los lectores una visión imparcial de qué es la Biogestalt: más que centrarme en un área en concreto y dedicar toda la extensión de la tesina a ello, opté por abordar diferentes facetas de la Terapia Biogestalt que yo, partiendo de la teoría y de la experiencia, consideraba como pilares fundamentales en ella. Recién licenciado de los encuentros de formación, con los conceptos y la vivencia fresca, realicé una reflexión personal antes de redactar los primeros párrafos del trabajo, concluyendo que tocaría algunos temas tales como el de las emociones o el de la toma de conciencia, entre otros, dirigiéndolo hacia el objetivo de tener un mayor conocimiento de la terapia, sus instrumentos, la forma de aplicarlos y su utilidad, tanto para mí como para los lectores, y también hacia el objetivo de la autorreflexión personal e incremento del autoconocimiento del lector. Hoy en día y con el trabajo ya finalizado, siento que seguí la guía de mi instinto en su realización, y espero que le sea de utilidad a todas las personas que tengan la oportunidad de leerlo, por lo menos tanto como lo ha sido para mí, ya que ello será la semilla de una mayor satisfacción para todos.

Doy comienzo a la tesina con una orientación hacia el concepto de Terapia Biogestalt, destacando su carácter integrador de otras disciplinas previas, uno de sus puntos fuertes que la dotan de riqueza a la hora de abordar un trabajo terapéutico. Esta psicoterapia se ha nutrido de corrientes como el psicoanálisis, el psicodrama, la bioenergética y la propia Terapia Gestalt, entre otras, ofreciendo así una modalidad ecléctica de trabajo; todo esto se vuelve una ventaja notable si tenemos en cuenta que el eclecticismo es la tendencia dominante entre los terapeutas hoy en día, resultando con ello un abordaje más completo de las áreas deficitarias de la persona. Además el propio sentido común nos aconseja “conocer cuanto más mejor, y seleccionar lo que sea de mayor utilidad en un momento concreto y con una determinada persona…”.

También en este capítulo inicial ofrezco una reflexión acerca de los principales objetivos que persigue la terapia, haciendo una distinción entre objetivos generales y más específicos de cada paciente, y citando entre ellos los siguientes: cesar el sufrimiento personal del paciente, alivio de los síntomas que motivaron la petición de ayuda, la toma de conciencia del conflicto interno y su resolución, aflojar la coraza muscular, el desbloqueo e integración emocional, conectar con el principio de realidad y la armonización de los centros intelectual, emocional y corporal. Y por supuesto que no dejé a un lado la importancia de que el paciente aprenda a utilizar una serie de recursos que yacen latentes en él, ocultos sin poder manifestarse, debido a la obstrucción provocada por el condicionamiento temprano y los mensajes parentales negativos, entre otras cosas.

Llegados a este punto y antes de seguir adelante, creí conveniente dedicar un capítulo a mi experiencia en la Biogestalt, título este que le concedí al segundo tema de mi tesina. En el hago una reflexión acerca de la importancia de vivir las dinámicas y lo que pretendemos impartir a los demás, además de estudiarlo fríamente en un libro o en el monitor de un ordenador, para poderlo ofrecer con una mayor riqueza y empatía, siguiendo el principio de que “la experiencia es la madre de todo aprendizaje”; el encabezado del segundo apartado “cruzar el río para enseñar al otro a nadar” habla por sí solo. Asimismo hago hincapié en el principio del crecimiento por medio de la caída y la frustración: estas son oportunidades para que el ser humano, en continuo desarrollo, se sobreponga y con ello se vaya fortaleciendo, aprendiendo a sostenerse “con sus propios pies”: las caídas son inherentes a todo proceso de desarrollo, por lo que no se trata de evitar caer, sino de saber cómo levantarse después del bajón.

Otro de los puntos tratados en este capítulo y de radical relevancia, es el aprendizaje emocional y la ampliación de matices; para comprender y poder manejar las emociones de otros, antes tenemos que hacerlo con las propias, y el primer paso está en la toma de conciencia del propio mundo emocional. En la Biogestalt se insiste mucho en “no llevar a otra persona más lejos de donde uno mismo haya llegado”, y esto aplicado al mundo de las emociones sería algo así como “no intentar enseñar a otra persona a manejar emociones que uno mismo no se haya trabajado”. También destaco en este capítulo la ventaja de aprender a manejar las diferencias con las demás personas, puesto que éstas son inevitables e inherentes a la naturaleza humana, y cómo Biogestalt ofrece dinámicas de grupo para trabajar este aspecto. Asimismo se aborda el aprendizaje de un manejo adecuado del conflicto, posibilitando la ruptura de la dicotomía conflicto-eliminación, tan arraigada en conceptualizaciones clásicas, y facilitando el crecimiento interior y la mejora de la comunicación con los otros. Termino el capítulo señalando cómo en la Biogestalt se trabaja el análisis grupal partiendo de la identificación de supuestos básicos y tendencias dominantes en nuestro propio grupo.

En el tercer capítulo titulado “Vivir con nuestras emociones”, me sumerjo en el fascinante mundo del proceso emocional; delimito el concepto y lo encuadro como uno de los tres centros del ser humano. Seguido hago algunas indicaciones acerca del desarrollo emocional, diferenciando entre emociones primarias o básicas y secundarias, señalando su función adaptativa tanto ontogenética como filogenéticamente. La verdad que en este área es difícil establecer un punto de corte entre lo que es adaptativo y lo patológico, pero se asume que cuando una persona tiene emociones negativas sin integrar y no se ha dado alguna vía de drenaje adaptada, estas pueden ir tomando un tinte de lo segundo y obstaculizar el libre fluir de la energía y la espontaneidad de la persona; entonces se hace necesario un proceso de “limpieza”, que da comienzo con un ejercicio de toma de conciencia, siguiendo con la expresión y la descarga, y terminando con una integración y reconciliación. Para este trabajo, que puede llegar a ser muy rico y promotor del crecimiento personal, la Biogestalt ofrece todo un arsenal de técnicas y dinámicas, de las que hablo en esta tesina e intento hacer una síntesis de su utilidad.

En el cuarto capítulo hablo de la toma de conciencia: a lo largo de la historia de la psicoterapia, la toma de conciencia ha sido un proceso presente entre las metas a conseguir, empezando por los tiempos del psicoanálisis clásico, cuyo objetivo principal era “hacer consciente lo inconsciente”, pasando por Brentano, Jaspers y Husserl (modelo fenomenológico-existencial), por algunos modelos cognitivos como el de Beck y el de Ellis, y llegando a la Biogestalt, que asume la importancia de la toma de conciencia, acuñándola con la expresión “darse cuenta de…”, y estimulándola por medio del esfuerzo voluntario y el ejercicio de la atención. Pero la mayoría de las veces no se puede realizar esta toma de conciencia sin salvar toda una serie de barreras psíquicas llamadas “resistencias”, consistentes en un mecanismo defensivo que evita que se toque el dolor, y aquí entra en juego la habilidad del terapeuta y su propio nivel de conciencia, aspecto decisivo en la adherencia al tratamiento y en la alianza terapéutica. En el capítulo hago hincapié en el aspecto dimensional del proceso, en cuyo extremo superior se encontraría la “visión cabal” o “atención pura”, frente a la categoría consciente-no consciente, más limitada y rígida.

He dedicado el quinto capítulo a la respiración y la relajación, dos procesos fundamentales en el ser humano, y he intentado señalar que aunque la primera se lleve a cabo normalmente de manera inconsciente, la persona tiene recursos para prestar atención al modo en que respira y adoptar otras pautas más saludables, lo que puede ayudarla a encontrarse más relajada y en armonía con su entorno; y es que la respiración es el proceso más básico por medio del cual el ser humano establece contacto con su exterior desde el mismo momento en el que nace. Me pareció de capital importancia describir lo que ocurre en el organismo cuando se respira con profundidad, y las consecuencias beneficiosas para la salud que ello tiene; también hablo de cómo la Biogestalt ofrece técnicas para aprender a modificar en el sujeto las pautas deficitarias de respiración por otras más funcionales y saludables, estableciendo de esta forma un mejor contacto consigo mismo y con su ambiente; para ello, la Biogestalt ha absorbido los principios de la meditación oriental, la bioenergética y el trabajo de los chackras.

Hacer una distinción entre lo que es útil y lo que no me sirve, también es abordado en la terapia Biogestáltica, y a ello dedico el sexto capítulo de mi tesina. Al ser la psicoterapia el campo objeto de nuestro trabajo, me he centrado en el área de lo cognitivo, más que en cosas materiales. Por lo tanto, todas aquellas emociones y pensamientos negativos que obstruyan el libre fluir de la energía y que aboquen a la persona a la ansiedad y la limitación, precisan de un proceso de depuración para permitir al sujeto ser más libre y estar más en contacto con el principio de realidad. En la Biogestalt se realizan dinámicas que permiten esta liberación, pasando por la toma de conciencia, la descarga en un entorno protegido y sin juicios de valor, y la integración en grupo.

En el capítulo séptimo me he centrado en el tema de las polaridades, procurando resaltar la diferencia entre la categoría y la dimensión; esto es muy relevante en el campo de la psicoterapia, si tenemos en cuenta que percibir el mundo mediante categorías dicotómicas es fruto de una forma de pensar rígida, absolutista y patológica, estando ello en el origen de diversas neurosis. En cambio, la dimensión es más flexible y realista, admitiendo infinitos puntos intermedios entre los extremos, lo que facilita la apertura y la ampliación de matices. En el capítulo señalo algunas polaridades muy presentes en nuestro vivir cotidiano, y las consecuencias patológicas de admitir sólo dos polos con valores absolutos (blanco y negro), frente a las ventajas de tener en cuenta los estados intermedios (gama de grises); asimismo hablo de cómo abordar el trabajo de la integración de las polaridades para mejorar la calidad de vida.

El octavo capítulo lo dedico al ejercicio creativo y la expresión simbólica como instrumento de trabajo en la terapia Biogestalt. El dibujo, el moldeado de figuras o la redacción de parábolas son medios de expresión emocional que imponen un menor grado de resistencia que otras formas más directas, como el lenguaje hablado; el trabajo creativo permite a la persona presentarse al mundo con un yo más real. Me ha parecido importante incluir en el capítulo algunas directrices acerca del significado de algunas formas de dibujar, ya que la persona proyecta en el dibujo características de su personalidad que escapan a su control consciente. El paciente puede realizar trabajos de este tipo en diferentes momentos de su proceso, lo que ayudará al terapeuta a orientarse acerca de su evolución.
En el siguiente capítulo hablo del trabajo grupal en psicoterapia; comienzo haciendo una síntesis de los principios de la terapia grupal, señalando el trabajo y la influencia de autores como Pratt, Lazell, Wender y Slavson, entre otros, así como el hito importante que marcó la segunda guerra mundial para la diseminación de los grupos terapéuticos. Seguido intento acercarme a una definición adecuada de lo que es un grupo y los criterios que requiere para ser considerado como tal, y enumero las principales ventajas de formar un grupo de terapia, como el cambiar de la relación dual paciente-terapeuta a la expresión ante otras personas, posibilitando esto la ampliación de la capacidad comunicativa, también el formar parte de un grupo permite el apoyo y la comprensión mutua entre sus integrantes, lo que los ayuda a percibir que no están solos y que hay más personas con problemas. Asimismo el grupo es una oportunidad para romper el aislamiento y ampliar la red social de cada uno. Dedico un apartado del capítulo a la retroalimentación, uno de los aspectos fundamentales que puede ofrecer un grupo, y que es útil para la toma de conciencia y la autoafirmación. También hablo de las díadas, tríadas y las integraciones, modalidades muy empleadas en la Biogestalt. Para terminar resumo algunos modelos de trabajo grupal.

Finalizo la tesina centrándome en la consideración de la psicoterapia y el crecimiento personal como una disciplina de vida, y no como un proceso aislado que se da en un espacio y tiempo limitados; con esto no quiero decir que un paciente siempre tenga que estar atado a su terapeuta, puesto que ello fomentaría una relación de dependencia, y no es esto lo que queremos conseguir, sino que se propone que una persona siempre esté abierta a la autosuperación, a aprender acerca de sí misma y a mejorar el manejo de su mundo emocional y cognitivo, de modo que cada vez sea más autónoma y tenga una mayor capacidad de autorrescate: recordemos que lo importante no es evitar las caídas, sino aprender a levantarse cuando ocurren.

El trabajo terapéutico es comparable al proceso de pulir un diamante, lo que significa que la persona va tomando contacto con su yo real y adquiriendo un mejor manejo sobre sí misma, ampliando la capacidad de decisión acerca de su vida y de autorresponsabilización, lo que la permite ser cada vez más “pura”. También, apoyándome en los escritos de Rogers, señalo la tendencia a la autorrealización innata en toda persona, y cómo ésta puede quedar bloqueada debido a una serie de factores “contaminantes”, susceptibles todos ellos de un posterior trabajo terapéutico y liberación. Igualmente me ha parecido importante dedicar un apartado a hablar del éxito y la felicidad, valores que las personas en general de una forma u otra ansían por conseguir, y que pueden estar en la base de la motivación personal; esto tiene connotaciones muy importantes de cara a un trabajo terapéutico, ya que la motivación es lo primero que hay que trabajar para que lo demás funcione, y esta puede verse bloqueada debido a que la persona “no sabe lo que quiere de la vida, ni para que está aquí”. Descubrir las cosas que pueden aportar satisfacción al paciente, y la forma de conseguirlas, puede encender la llama apagada de la motivación y plantar la semilla del renacer de su ser.