TESINAS PROMOCIÓN 2010-2012    
Promoción 2012-2015    

Mª Eugenia
García García

Director de Tesina
Antonio Asín Cabrera
Médico Psiquiatra,
Psicoterapueta

Rasa Vidya Tantra
y BIOGESTALT
Un sendero de transformación a través de las emociones.

Probablemente la semilla de este trabajo la sembró Antonio Asín a través de una frase que repitió en más de una ocasión durante mi formación en Biogestalt “La meditación es la forma de psicoterapia por excelencia”, decía.


Para alguien como yo, interesada en profundizar en los aspectos relacionados con la terapia y el autoconocimento, fue un buen enganche para, al finalizar esta formación, continuar investigando y experimentando a través de la meditación.


Así fue que en mi camino me fui encontrando y practicando con distintos maestros y maestras y con distintas técnicas meditativas. Curiosamente, cuando nuevamente me planteo retomar el compromiso pendiente de cerrar esta formación con la elaboración de la tesina, tal y como ha ocurrido en otras ocasiones, la vida me ofrece justo lo que ando buscando y regreso a Méjico para participar en un curso- retiro de Rasa Vydia Tantra con Dr. Carlos de León. Fue justo lo que necesitaba para completar esta tesina, un trabajo terapéutico desde el Tantra, explorando nueve emociones básicas y conectándolo finalmente con el objetivo de la liberación espiritual.


Mi propósito, con el trabajo que presento hoy, es introducir esta técnica “Rasa Vydia Tantra”, apuntando algunos aspectos de su origen, el Tantra, y conectándola con los principios fundamentales de la Biogestalt, donde, entiendo, tiene una clara cabida atendiendo a que precisamente una de las fuentes de influencia de la Terapia Biogestáltica es la práctica tántrica.

Rasa significa esencia, sabor, néctar. Es un proceso alquímico de
transformación. Rasa Vidya Tantra es la tecnología y el conocimiento tántrico acerca de las esencias, de los néctares. Es una técnica que tiene origen en el tantra hindú y que utiliza los elementos en nuestro cuerpo y en nuestra vida para llegar a la liberación.


Es una visión completa a través de nuestras esencias emocionales al objeto de transformarlas y transformarnos. Se trata de un sistema completo que es aplicable en un proceso de autoterapia o en una técnica para aplicar por terapeutas formados.


El objeto de este trabajo tiene mucho de ganar en libertad, de poder escoger cuando se presentan las ocasiones; la idea es liberar el flujo estancado a través de experimentar y expresar cada una de las rasas, cada una de estas nueve emociones básicas. Vivir estas emociones sin juicios, sin apegos, con observación, dejando que se expresen de forma compasiva y respetuosa, sin dañarnos a nosotros o nosotras mismas, ni a los demás. Identificarnos con las rasas para transmutarlas y llegar así a la experiencia de Bhakti, a la devoción.


Para esto existen dos acercamientos a la práctica: Tapesha Rasa y Rasa Vatam.
Tapesha Rasa es la práctica extrema. Se la conoce como “fuego”. Requiere de una actitud de renunciamiento o de control sobre el rasa. La idea es hacer una resistencia consciente a la rasa.
En este trabajo nos centramos en el siguiente acercamiento a la práctica, Rasa Vatam. Es el proceso de manejo y transformación alquímica de las rasas. Hay cinco niveles de trabajo:


- Meditación en el chakra, en donde se trabaja a través de una meditación visualizando el color y el chakra asociado a la rasa y repitiendo un bija mantra.
- Meditación con Deva, utilizando el mantra asociado al Deva de la rasa.
- Rasa Vatam de la sombra, donde reflexionamos sobre las experiencias que asociamos a la emoción y a su sombra,extrayendo las ganancias secundarias para, posteriormente, centrarnos en nuestro flujo corporal y expresando la emoción que
se presente, con observación y sin juicio.
- Meditación de transformación o alquimia de la rasa. Aquí introducimos la respiración, forzándola hasta cargar el cuerpo para luego permitir el movimiento libre utilizando una música asociada a la rasa y expresando la emoción que surja en el proceso.
- Meditación de Bhakti. En este nivel volvemos a utilizar la música y el movimiento libre, pero una música que nos despierte devoción, con el objetivo de transformar la rasa en una experiencia de liberación.

Las nueve rasas o emociones básicas con las que trabajamos son: amor, gozo, asombro, calma, ira, valor, tristeza, miedo y disgusto. Cada cual con sus elementos asociados que nos posibilitan realizar el trabajo.

Pero todo este trabajo pierde su sentido si se queda en el papel. La descripción es necesaria, pero lo realmente valioso es la práctica. Sólo desde la práctica es posible la transformación. La práctica desde el Tantra se hace con placer. En ocasiones es
necesario el esfuerzo, la constancia, pero sin exigencia. La obligación no es la forma, nos dará más resultado el disfrute. El esfuerzo voluntario con dirección.


Mi experiencia está llena de resistencias, abandonos y perezas; pero, cada vez más, me encuentro en la práctica como en casa, “me lo pide el cuerpo” y, sobre todo, observo el fruto de una transformación en la manera de percibir y estar en el mundo. En mi vida percibo una magia, que no es huída, sino encuentro con la realidad desde un punto de vista diferente, en el que me siento más plena, con mayor aceptación, todavía con dificultades y desconciertos, pero también con momentos de claridad y serenidad y, sobre todo, con una búsqueda continua hacia la iluminación y la liberación.

El trabajo con las rasas, a mi parecer, es muy completo. Es un sendero de transformación en el que se transita a través de nueve emociones desde distintas técnicas: reflexión, visualización, respiración, movimiento, expresión, meditación… y todo esto con el objeto de transmutarlas hasta, con el corazón abierto, llegar a Bhakti, a la Esencia.


Con la presentación de esta tesina, siento, una vez más, que se cierra un círculo. Un círculo que se inició, hace ya siete años, en el Instituto de Biogestalt. Y que, después de pasar por otras experiencias en el camino tántriko, vuelvo al mismo lugar redescubriendo que este camino, el Tantra, ya se había instalado en mi vida desde el principio de mi búsqueda por este sendero de crecimiento.


Este trabajo se lo dedico “A mi madre y a mi padre”. Cuando lo decidí pensé que siempre han estado a mi lado apoyándome, en ocasiones sosteniéndome, muchas veces animándome y ayudándome; pero en realidad incluso cuando no han estado, cuando no han aprobado algunas de mis decisiones, siempre he sentido su presencia y me ha servido. Así que, en realidad, no se los dedico por estar… se lo dedico “… por ser.”


Para finalizar, comentar que, por supuesto, este no es un trabajo en solitario, para que haya podido llevarse a cabo fue necesaria la ayuda, de una forma u otra de muchas personas a las que quiero agraceder:
A Jose, mi pareja, mi compañero de vida…por su presencia constante, apoyo y ánimo… por todo.
A mi familia: mis padres, Miguel y Sofía, mi tía Mari y mis hermanas: Sofía y Elena. Cada una a su manera y con su estilo han estado siempre a mi lado, en todos mis proyectos.
A mis amigas ¡esos seres especiales! Constituyen un colchón que amortigua mis caídas e impulsa mis logros. Mi mundo no sería tan rico sin ellas.
A mis amigos. Menos, pero bien elegidos.
A mi Grupo de Formación por todo lo que aprendí. Algunas de ellas se me colaron en el alma... y todos en el recuerdo.
A mis maestros y maestras, porque lo que me han dado es lo más valioso que tengo… mi agradecimiento sin fin a Carlos de León que me enseñó la base de este trabajo, a Lennart Aastrub por cuidarme y empujarme, a Sofía García por su incansable presencia, a Esther Reyes, a Liz… y a todos los y las terapeutas que han formado parte de mi vida. Especialmente a los que me acompañaron en la formación en Biogestalt: a Dámaso, por su observación y humildad, a Chari, una campanita poderosa, y a otros y otras que pasaron dejando su rastro.


Y, por supuesto, a María porque sin su apoyo este trabajo no hubiera sido posible y, especialmente, a mi director de tesina, a Antonio Asín, por su inestimable inspiración y generosidad.

GRACIAS