TESINAS      
     

NIEVES SUÁREZ CABRERA


“NUDOS AFECTIVOS”

El Despertar de la Bella Durmiente, no es más que la integración de mi propia historia, en todo el desarrollo de la tesina al referirme a la Bella que duerme, estoy hablando de mí, del Trabajo Social, de las profesionales que lo ejercemos y de la población a la que atendemos, es pues, una historia en paralelo.

Hablo en femenino porque la protagonista a la que me refiero es una mujer, porque el Trabajo Social es una profesión feminizada y porque la población a la que atendemos mayoritariamente, son mujeres, pero no por ello quedan excluidos los Bellos Durmientes.

El Trabajo Social como práctica profesional “se olvidó que un día tuvo los pies y las manos libres”, por olvidarse, ya no recuerda como aconteció su nacimiento, se le durmió su buen hacer terapéutico.

Las Trabajadoras Sociales nos hemos colocado en la contención del Sistema de Servicios Sociales y de las personas a las que atendemos. Contenemos y cargamos, sintiéndonos derrotadas por la fragilidad de nuestra práctica profesional. Práctica que nos viene impuesta por un sistema que nos manipula y utiliza, pero que sin embargo nos necesita aunque no lo reconozca. Nos ata de pies y manos haciéndonos cómplices de la cronificación dependiente de nuestros usuarios.

Érase una vez y mentira no es, una Bella Durmiente que pensaba demasiado, su corazón no sabía lo que sentía y en su cuerpo el movimiento, brillaba, pero por ausencia. Se olvidó, que una vez tuvo los pies y las manos libres.

Darse cuenta de lo que se estaba dando cuenta, fue muy doloroso para ella, pero, es este encuentro con el dolor lo que la puso en acción.

La protagonista afirma, que la Biogestalt ha sido el medio que ha desatado sus pies y sus manos, facilitando una mayor armonización entre sus tres centros, despertando una “Nueva canción dentro de ella”. Y mientras suena esta nueva melodía, se hace preguntas que por ahora no tienen respuesta.

La Bella Durmiente tiene un sueño que se puede tornar en realidad, sueña con el encuentro entre el Trabajo Social y la Biogestalt. Recuerda como son los comienzos del Trabajo Social Clínico y va haciendo un recorrido en paralelo de lo que aportan las dos disciplinas, para concluir que, siendo obvias las diferencias, si que hay similitudes que facilitan el encuentro: se da cuenta que las dos establecen un medio de “relación de ayuda”, las dos pretenden que la persona se haga la vida más fácil, las dos procuran que la persona mejore la relación consigo misma y por ende con su entorno. Por lo que el sueño de la Bella que duerme se puede trasformar en realidad.

Habla del Trabajo Social Terapéutico a grandes rasgos, resaltando la “escucha neutra” como herramienta básica. Recordando que “el que escucha, comprende y aprende” es capaz de conseguir que la persona “descubra lo que cree que no sabe”.

La Bella defiende la práctica del Trabajo Social Terapéutico desde una orientación biogestaltica, y para desarrollar ésta propuesta cree necesario hablar de los derechos dañados, profundizando en el carácter que la define, haciendo hincapié en el “Esquema Referencial de Trabajo” y en el Círculo Psicodinámico de Realidad – Locura, que propone Antonio Asín.

Cuando hace referencia a los derechos dañados, resalta el sentido de utilidad de conocer como se forma el carácter, cómo se dañan los derechos y como este daño se graba en los tres centros mostrando la “no expresión de algo”.

 

Les voy a contar un cuento que se me quedó aquí dentro, ha llegado el momento de su alumbramiento; no se si empezaba así: “Cuando los animales hablaban… y contaban cuentos” ¡¡no!! Así no es. “En un lejano país… donde los duendes volaban”, esto no me suena. “ Hace más de mil años..” ¡¡ qué va, yo no había nacido!!

En un lugar muy cercano, de cuyo nombre no logro acordarme, vive La Bella Durmiente oral, que, como niña abandonada, sintió quebrantado su derecho a tener a alguien para ella, y es por ello por lo que durante toda su vida ha estado “anhelando, suplicando, sin atreverse a alcanzar o a tomar”.

Dentro de ella ha resonado el estribillo de una canción que dice “no soy lo suficiente”, la melodía del vacío de no tener una madre nutriente para ella.

Aprendió a establecer relaciones dependientes, convirtiéndose en una vagabunda en la ciudad de los afectos. Su corazón abandonado conoce bien el sabor de la privación.

Lo que la Bella oral desconocía es que éste continuo encuentro con el abandono, la ha llevado a conectar con el principio de realidad, tomando conciencia de que la “perdida es una experiencia pasada”, superando así su resistencia a alcanzar, permitiendo así, que haya alguien ahí para ella.

En la misma ciudad de cuyo nombre no consigo acordarme, vive la Bella Durmiente Masoquista, como niña derrotada fue dañada en el derecho a la autoafirmación, es por ello que contiene con su cuerpo y no pide con su boca.

Se muestra sumisa, pero en su diálogo interno no hay más que sentimientos de rencor y de rabia. Es como un volcán encendido, que quiere explotar, pero no se atreve. Sin embargo, ¡que curioso! su mirada es el reflejo de unos ojos amables y cariñosos.

La Bella masoquista “no careció de una madre que la quisiera”, más bien tuvo una madre que no tenía en cuenta sus necesidades, por ello aprendió a callar y a cargar, a callar su derecho a decir NO, su derecho a expresar lo que quería y lo que no quería, a cargar con su vida y con la de los demás. Tanto callar y tanto cargar le restó autonomía para la vida.

En la medida que la Bella masoquista se da cuenta y comprende como se libera y se reafirma cada vez que dice lo que quiere y lo que no quiere, siente la necesidad de mover su cuerpo y lo hace disfrutando del vuelo.

En el mismo lugar al que nos hemos referido, cuyo nombre no recuerda mi memoria, vive la Bella Durmiente psicopática, de niña se sintió manipulada y utilizada, ésta sensación fragilizó su derecho a la independencia.

Aprendió a negar sus emociones, desarrolló una gran capacidad de control sobre los demás, para evitar que la utilizaran. Se convirtió pues, en una Bella sin espontaneidad.

La acción de controlar para no ser dominada por sus sentimientos, la llevó a una actitud de “mantenerse en lo alto”, de continua defensa huyendo así de la sensación de “fracaso”. Desde el control, el poder y la manipulación no deja que su corazón experimente “la entrega”, su pecho está teñido de un profundo miedo al desamparo.

Cuando con en el trabajo corporal se afloja la coraza que la mantiene en lo alto, la Bella psicopática comienza a dialogar con sus sentimientos, se da cuenta y comprende como se relaciona, se arriesga a reconocer y aceptar lo que siente su corazón y es entonces cuando deja de defenderse, vive lo que siente, recuperando así su espontaneidad y su independencia.

Hasta ahora he hablado del carácter que define a la protagonista de esta historia, pero no puedo obviar que la Bella viene de la familia de los Indolentes, eje trasversal de sus tres derechos dañados.

La Bella Indolente reside en la misma ciudad donde todas las Bellas, el nombre, “La Ciudad del Olvido”. La Indolente aprendió a vivir en función del otro, olvidándose de ella. Por eso en muchas ocasiones le cuesta aceptar lo que siente, porque se olvidó que tenía derecho a sentir, porque aprendió a olvidarse de que sus necesidades también eran importantes.

Se le durmió el corazón, por eso no pide, no reclama, no exige, no se queja. Padece una enfermedad “La pereza de los deseos” y los síntomas se manifiestan a través de la distracción emocional.

La Bella Durmiente se hizo indolente porque siendo niña la sobrecargaron de responsabilidades descompensadas para su edad y le grabaron con fuego un mensaje que siempre le ha acompañado: “no está bien hacerse valer, te pueden rechazar”.

Cuando comienza a despertar de su letargo, descubre con sorpresa su gran capacidad de AMAR, al darse cuenta de que todo lo que busca está dentro de ella, comienza ha estar presente para ella. Descubre que hay amor en su corazón, voluntad en su estómago y claridad en su cabeza y es así como comienza a asomar su gran virtud, “LA ACCIÓN”, la presencia de estar para ella. Es una acción intuitiva, ama desde la libertad y muestra presencia con calidad.

Escucha con facilidad sus voces interiores, un continuo susurro que dice: “de una forma amorosa creo en mí y me muevo”. Y es, desde esta presencia amorosa para ella, desde donde se evidencia la verdad de su belleza.

En la propuesta de trabajo de Antonio Asín, la protagonista resalta como idea clave la armonización de los tres centros dándose así, la amplificación de la conciencia. Hace un análisis comparativo de sus tres centros y de los roles que se han suavizados en cada uno de ellos.

Al trabajo con el cuerpo le pone título: “el movimiento me lleva al movimiento”. Destaca la creatividad como medio que ayuda a desarrollar la espontaneidad, afirmando que “la forma la lleva al fondo”.

Se refiere al abordaje terapéutico como un medio facilitador que utiliza la confrontación inteligente para favorecer el movimiento en el paciente.

Al hablar del Circulo Realidad-Locura, la Bella Durmiente O´Maita desarrolla “un recuerdo de sí”, dándose cuenta que al comenzar el recorrido había desmotivación en su cuerpo, su forma de andar por la vida era cuidando, cargando y en actitud dependiente, manipulando para que las cosas fueran como ella quería, el control era el arma que llevaba escondida.

La motivación llega a su cuerpo y a su corazón a penas le muestran afecto y atención, al haber motivación se ilusionó, y la ilusión amplificó su imaginación, que al no estar ordenada la llevó a la visualización desde la tozudez. De aquí se escapa viviendo una fantasía rosa, donde a pesar de ser fantasía, se manifiesta la sensación de “no alcanzar”, ésta se transforma en un acto creativo que le devuelve a la verdad de los apegos masoquistas. Se va a la magia causal y por un momento se despega, vivenciando una explossion en su cuerpo y en su corazón que la regresa de nuevo a la realidad y la lleva a la locura consciente, donde “más vale ser protagonista equivocada, que no ser protagonista y no tener la certeza”, este acto de arriesgarse, le devuelve al principio de realidad, donde el rol de madre se ha restaurado, donde la soledad y la privación es cosa ya del pasado, donde la entrega es una evidencia, donde su cuerpo se ha transformado.

Termino este cuento respondiendo a las preguntas que me hice al comienzo, dándose una sinergia entre mi despertar y el despertar de todas las Bellas Durmientes a las que me he referido.

Esta historia ha pretendido ser una alegoría donde la Biogestalt simboliza al Príncipe, que como dice el cuento, se acercó a la Bella Durmiente y con un beso, evidenció su despertar.