TESINAS PROMOCIÓN 2010-2012    
   

RUFINO ORAMAS CAMPOS


Director de Tesina:
ANTONIO ASIN CABRERA
Médico psiquiatra, psicoterapeuta

BIOGESTALT:
EL CARÁCTER PSICOPÁTICO Y LA DUALIDAD
(Del origen a la sanación)

El camino de la Biogestalt nos lleva a conectar con nuestra esencia.
En esencia todos somos lo mismo: energía.
Existe una energía única y universal común a todos los seres vivos. (es lo que los orientales llaman el Chi )
Todos nacemos con ella, y de cómo la administremos a lo largo de nuestra vida, depende de que disfrutemos de un mayor o menor grado de equilibrio.
Además de esta, los seres humanos tenemos cuerpo, conciencia y sentido del ser. La combinación de estas es lo que nos da esa condición. Cada uno con nuestras características y nuestras peculiaridades, cada uno con su esencia individual.
Por lo tanto existe una esencia individual y otra común a todos nosotros. Venimos al mundo con ambas, pero en función del apoyo básico que reciba el sujeto de su entorno familiar y dependiendo del entorno social en el que se desenvuelva ( más o menos contaminado) , necesitará formar una estructura de carácter que defienda su esencia y con la que poder sobre vivir en un mundo que a su vez ya está contaminado.
El individuo, además del condicionamiento que supone la falta de apoyo básico adecuado, hace suyos patrones de conducta y funcionamiento que no le corresponden, que están instaurados en su sistema familiar y el asume como propios.
Con el tiempo, tanto las defensas que monta para sobre vivir ( carácter), como la instalación de programas ajenos, hacen que cada vez se desvíe más de su propia esencia hasta no saber lo que es.
Ambas cosas lo llevan a instalarse en el carácter ( en mi caso psicopático impositivo) como arma defensiva y a la dualidad como manera de funcionar ( en mi caso fálico – narcisista ), perdiendo el equilibrio entre sus tres centros ( intelectual, emocional y corporal) y el sentido de la realidad.

La Biogestalt propone una armonización de los tres centros y una reconducción a la realidad del estado presente a través de la bioenergética, la auto observación y la psicología gestalt , en un proceso totalmente vivencial que lleva a reconectar con la esencia, con el auténtico espíritu de cada persona.
Aceptar, sentir y comprender que somos seres interdependientes que, en definitiva, lo que buscados es amar y ser amados, sin olvidar mi auto afirmación y mi individualidad, y observar multitud de yoes y su origen, me ha servido para aprender a disfrutar de la vida a la vez que a afrontar situaciones y vivencias que antes evitaba porque creía me llevaban al sufrimiento.

El sufrimiento es parte de la vida. Aceptarlo y afrontarlo sin quedarnos agarrados a él es lo que nos lleva a vivir en el presente, y al placer del disfrute.
Sin sufrimiento no hay placer. Sin alegría no hay tristeza. Sin Yin no hay Yang.
La dualidad es necesaria porque es el propio orden del universo, de nuestro Dios interno y externo, del individuo y del todo.


La polaridad es una cronificación motivada por la no aceptación de la existencia de la dualidad.


El origen está en nuestra infancia, cuando nuestras figuras parentales por su necesidad de huir, evitar o calmar su propio sufrimiento, nos dan a elegir “o papá o mamá, pero los dos no” o lo que es lo mismo “o Yin o Yang, pero ambos no”.
Llegados a este punto el desequilibrio está servido y el niño se agarra a quien le promete felicidad y alivia su sufrimiento a cambio de entregar su alma, su esencia, su equilibrio Yin-Yang. Normalmente esto se da con el progenitor del sexo opuesto, con lo que queda formado el complejo de Edipo-Electra no resuelto, ya que el niño se engancha a la fantasía de la felicidad eterna por la promesa que le hacen a través del mecanismo de seducción. Entonces entra en una guerra que no es la suya y le lleva a posicionarse . Amo a mamá y odio a papá, o viceversa. Si no lo hace cree que se quedará solo y no habrá nadie para él, y eso aterra.
El resto de su vida permanecerá eligiendo, permanecerá polarizado. O blanco o negro; o cobarde o contrafóbico ; o ángel o demonio. Y ante tanta guerra interna su energía vital, su Chi, se va debilitando.
Con la Biogestalt se trabaja la armonización de los tres centros y, a través de la auto-observación, el trabajo corporal y el recuerdo de si aparece al darse cuenta del darse cuenta, hasta llegar al a conexión con la esencia, que no es más que “quiero a mamá pero también a papá”; “quiero mi Yin y también mi Yang”. Los quiero y los acepto porque ambos soy yo; porque el uno no es, si no es el otro. Porque la unión de ambos es amor.
El camino de la auto-responsabilidad poniendo amor y respeto en uno mismo y en los demás, es la manera de iniciar el camino del compromiso que lleva a la disolución de las dualidades y del Edipo-Electra no resuelto.
La Biogestalt nos pone en este camino y nos da herramientas para seguirlo.